
Como tantas otras personas, estoy profundamente consternada con la desgracia que esta pasando el pueblo japonés.
La naturaleza ha dejado tanta destrucción y desvastación en su paso por estas tierras que hace doler el alma ante esta terrible desolación y nos hace pensar en lo frágiles que somos a pesar de ser los seres mas desarrollados intelectualmente del planeta.
Quiero hacer llegar mi apoyo a este pueblo y mi pesar.
Decirles que están en mis oraciones, que les deseo lo mejor y que la mano del Señor tienda sobre todos una manta de protección, ayuda y humanidad.
Lamento profundamente por lo que están pasando.